Al llegar al nuevo mundo, el bebé se aferra a lo más importante: su mamá y la leche materna. El bebé, solo puede observar  una figura borrosa, hasta que a sus dos meses de vida logra comenzar  a observar detalles de  la cara.

Esto nos demuestra que antes de ver claramente, el bebé escucha con claridad, ya que la voz de mamá, es  conocida para él, desde el vientre materno, mientras se desarrollan sus vías auditivas.

 

Uno de los efectos más notorios de  “La Voz de Mamá”, es la calma que proporciona, ya que logra reducir el estrés y ayuda a activar circuitos neuronales.

De esta manera el bebé entabla una relación de sociabilización, de la manera más sana que puede tener, a través del afecto y amor de su mamá.

En conjunto con la audición, se estimula la vista, debido a que en principio es borrosa, pudiendo este efecto ser tranquilizador, ya que tiene todo por descubrir, pero lo va haciendo de a poco.

 

En la estimulación musical, se pueden conjugar ambas: audición y visión, cantando canciones maternas, y mirando al bebé con movimientos leves, que no generen gran excitación.

 

Cantos propuestos:

 

Arrorró mi niño

 

Arrorró mi niño

Arrorró mi sol

Arrorró pedazo

De mi corazón.

María Santa Ana

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Porque llora el niño

Por una manzana

Que se le ha perdido.

Pasa por mi casa

Yo le daré dos

Una para el niño

Otra para vos.

 

Canto con la melodía de Brahms:

 

A dormir, a dormir,

A dormir mi bebito,

Que tus sueños sean siempre,

De amor cariño y paz.

 

A dormir, mi bebé

Que los ángeles van

A cantarte y cuidarte

Para que duermas en paz.

 

Las nanas, o cantos para dormir, tienen un efecto tranquilizador que relaja a los niños pequeños, debido a su ritmo monótono. Esto ayuda a que la frecuencia cardíaca y su ritmo respiratorio desciendan, colaborando con el descanso del bebé.

 

Este  que se brinda a través de la música,  genera seguridad y confianza.

Los latidos del corazón, también son habituales a sus oídos, debido a que estuvo 9 meses en contacto directo con esa vibración. Ese vínculo indestructible, hará que en tu regazo, el bebé, encuentre toda la paz que necesita para descubrir el mundo.

 

Con cariño,

Prof. Emilce Jacobchuk