Todos los días podemos aprender una nueva lección de la naturaleza que vemos alrededor. Una lupa grande es recomendable para acercarnos más a los secretos diminutos de esa naturaleza.

 

De hecho, en la naturaleza se encuentran escondidas las respuestas a muchísimas inquietudes que surgen en nuestras vidas diariamente como: potencial, paciencia, construyen con fundamentos, propósitos claros, aprovecha la riqueza del suelo, fija raíces profundas, etc.

 

Me apasiona y admira ver el crecimiento silencioso de las plantas – como si tuvieran una potencia que las empuja para arriba y costados – la infinita variedad de colores con las que se pintan las flores y hojas – se tomen el tiempo para desarrollarse sin que nos demos cuenta – sin apuros – tomando el alimento del suelo que las contiene y una vez crecidas; dan alimento a otros pequeños seres.

 

El tulipán está entre las muchas plantas que amo. El bulbo es como una pequeña manzana introducida bajo buena tierra en una primavera casi helada, con amenazas de nieve constantes.

 

Ese bulbo aguanta la presión de la tierra a la que debe ganar cuando suelta sus pequeños brotes, ser fuerte en el ascenso hacia la superficie todavía helada, empujando las capas de tierra y hielo… y… emerge triunfante. Rompiendo todo impedimento para mostrarse en todo su esplendor para la admiración de todos.

 

¡Alas del Viento es como el tulipán! El resultado final es la belleza de los logros que todos admiramos, y esto se puede replicar en cada espacio donde se desarrollen tareas con amor y dedicación para los más  pequeños,  en todo el mundo.

 

En tiempos de desazón, saber que la potencia viene del cielo, del Dios que todo lo puede.

 

Con todo mi cariño, dedico estas palabras al Equipo@las y a cada proyecto que trabaja para forjar cada día un mundo mejor.

 

 

Elena Horodiuk de Ralek

 

 

 

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