Cantidad de visitas

 

Accesos rápidos

Share on whatsapp
Share on facebook
Share on linkedin
Share on telegram
Share on email

El sonido ingresa a nuestro cuerpo a través del oído que  debido a  su magnífica estructura conduce el sonido al cerebro.

El pabellón auricular (donde comúnmente se colocan aros como accesorios de belleza), captura el sonido y a través del conducto auditivo llega hasta la membrana timpánica. Las   vibraciones son  transmitidas  a los huesecillos martillo, yunque y estribo que tienen como función aumentar la intensidad de los sonidos.

Como paso siguiente las cilias del oído interno captan la información y tras liberar sustancias químicas se envía la señal eléctrica al cerebro que dará significado a la información recibida.

 

Este proceso se da de manera natural permanentemente en nuestro organismo, y muchas veces no prestamos atención a lo que puede ocasionar la intensidad del sonido en nuestros oídos. La Socioacusia es un término que hace referencia al ruido que no escuchamos, simplemente porque nos hemos acostumbrado al ruido fuerte sin percibir una  molestia consciente.

 

Estrés, irritabilidad, problemas para descansar, pueden ser algunos de los efectos  producidos por  el ruido fuerte, por eso es muy importante no someter nuestros oídos a una gran intensidad.

 

La intensidad de la música que escuchamos puede provocar diferentes estímulos en nuestro organismo, cada vez son mayores las propuestas de música para conseguir la relajación.

Acompañada de imágenes se encuentran videos con una maravillosa combinación de paisajes y música que producen un efecto tranquilizante en el oyente, mientras que otras músicas generan distintos estados de ánimo y estoy segura que ya tienes algún ejemplo en mente.

 

En la clase de música para niños es muy importante aplicar criterios de intensidad a fin de que los pequeños puedan construir parámetros propios, y darse cuenta cuando algo está fuerte o suave.

La única manera que podrá no gritar todo el tiempo es escuchando un habla suave que lo tranquilice, ya que estas vivencias son fundamentales para su  crecimiento y desarrollo.

 

Emilce Jacobchuk

 

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *