Hasta que un día nos damos cuenta que la orquesta del barrio no es una musiquita y la filarmónica no es solo para entendidos.

Siempre fue de todos, es la unión del pueblo, la fraternidad hecha sonidos y la bondad que suena en acordes musicales.

La orquesta es el respiro de la mamá cansada que deja a su hijo en un refugio donde obtiene ayuda y educación emocional.

 

Es el cobijo del alma solitaria que necesita compañía.

 

Es la razón de un músico que no encuentra aún, sentido a tanto estudio.

 

Es la caricia a un público hambriento de voluntades hermanadas en una obra que nutre sensaciones y sentidos.

 

Es el empoderamiento de un conjunto de soñadores, locos que divagan por caminos en búsqueda de la libertad de hablar sin palabras.

 

Es la orquesta la voz de un pueblo.

 

El sonido conjunto de los callados por la crisis.

 

El equipo de gente que concuerda para mejorar las expectativas comunes, para construir vidas a partir de egos educados.

 

Somos orquesta, somos música, somos vida!!!!

 

 

Prof. Emilce Jacobchuk

 

 

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