La excelencia, mejora y superación comienzan por cada uno.

 

Es importante ser conscientes que las funciones cognitivas y la inteligencia en general, pueden estimularse y desarrollarse a través de la música y así pensar las actividades que elegimos en función a esto:

 

  • A través del canto y las letras de las canciones estimulamos la memoria, las funciones lingüísticas, la imaginación, aspectos psicomotrices y viso espaciales, nuestra emotividad; además de que benefician la relajación y respiración. (importancia del manejo de las partituras y las letras de las canciones por parte de los alumnos).
  • Contacto y aprendizaje de los distintos instrumentos; a través del cuidado del mismo, el aprendizaje de la técnica y la constancia en la práctica, desarrollamos la autonomía personal, la memoria de trabajo, el aprendizaje conceptual y de procedimientos, la concentración y la atención.
  • Aprendizaje de rítmica, melodía, armonía: desarrollan y estimulan las conexiones entre la inteligencia, los sentidos externos e internos, la conexión cuerpo – mente.
  • Trabajar como orquesta estimula y favorece el aprendizaje grupal y colaborativo.

 

La música es un de lenguaje encaminado a comunicar, evocar y reforzar diversas emociones. El procesamiento de la música es independiente del correspondiente al sistema del habla personal.

 

El procesamiento de la música tiene lugar mediante canales separados por un sistema multimodal para los elementos temporales (ritmo), melódicos (tono, timbre, melodía), memoria y respuesta emocional.

El cerebro entrenado musicalmente experimenta particulares cambios en su anatomía y funcionalidad.

 

Mientras que, en los adultos, una de las principales motivaciones para acercarse a ella es la relación que tiene con las emociones y los estados de ánimo y, aunque se sigue debatiendo, hay evidencia de que la música puede provocar cambios en los componentes de las emociones (sensaciones subjetivas, cambios en el sistema nervioso autónomo y endocrino, expresiones motoras como sonrisas) y tendencias en la actividad, como bailar, cantar, aplaudir o tocar un instrumento.

 

De hecho, en el cerebro hay zonas que procesan diversos componentes de la música, tales como el tono, la vibración, la armonía; mientras que el cerebelo parece encargarse del ritmo.

 

Así, el poder de la música sobre el ser humano es evidente, aun para los que no son músicos. Y tienen razón quienes plantean que la vida sin música es simplemente inimaginable, hay evidencia de que el ser humano posee un instinto musical parecido al del lenguaje.

 

Así es como la música produce beneficios evidentes e importantes a nivel neurológico en las fases del desarrollo cognitivo posteriores al nacimiento.

 

Esta conclusión se basa en el estudio y evidencia de que la música favorece lo que llamamos neurogénesis, es decir, la generación de nuevas neuronas. Un aumento del número de neuronas, facilitará los procesos cognitivos de la persona y le ayudará a estar expuesto a sufrir en menor riesgo aquellas enfermedades asociadas a la muerte neuronal como pueden ser por ejemplo el Alzheimer.

 

Cuando esta estimulación musical de los niños y adolescentes es un proceso intencionado, en el que los menores son activos ante la audición de determinadas piezas musicales; los beneficios aumentan.

 

Veamos entonces algunas de las ventajas que puede tener la educación musical a nivel cognitivo y general en la persona:

 

  • Estimula la capacidad nemotécnica, de atención y de concentración.
  • Favorece la capacidad de la resolución de problemas matemáticos y de razonamiento mental complejo.
  • Promueve nuevas vías de expresión y por tanto, de canalización de las emociones. 
  • Al ser una actividad que puede combinarse con el baile y otras actividades físicas, favorece el desarrollo muscular, el control del equilibrio, la estimulación de varios sentidos a la vez, etc.
  • Es una fuente inagotable para la estimulación de la creatividad.
  • Fomenta una mejor autoestima.
  • Facilita los vínculos personales y el desarrollo de habilidades sociales.
  • Contribuye a agilizar la capacidad que tiene el cerebro para procesar el habla y por lo tanto, ayuda a que el sistema auditivo del niño sea más eficiente.

 

De los beneficios de esta relación entre la música y el desarrollo de la inteligencia surge la musicoterapia; que consiste en utilizar estos conocimientos, procedimientos y bondades de la música como terapia de rehabilitación de funciones cognitivas.

 

Así como también estimula la frecuencia cardíaca y la actividad cerebral. Fortalece los vínculos y el bienestar personal; ya que cantar, bailar segregan hormonas que contrarrestan el estrés.

 

 

Amira  Pasquier, Equipo Alas.

 

 

 

 

 

 

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