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Atravesamos el camino de la vida con una mochila que vamos cargando paso a paso, día a día. Allí guardamos las vivencias, las sonrisas, las penas, nuestros dolores más profundos, alegrías, los duelos no resueltos y mucho
más que si ponemos un minuto de atención podemos enumerar.

 

Así convivimos con todo lo que nos rodea, pero con nosotros mismos también, y ese es el mayor desafío que tenemos debido a que de uno mismo no hay manera de distanciarse.

 

¿Hay algo mejor que reconocernos, aceptarnos y mejorar aquello que aún nos molesta, nos duele y nos impide vivir con libertad cada día que tenemos de regalo para transitar?

 

Estamos rodeados de bondad pero no la llegamos a ver, tenemos salud y no la agradecemos, vivimos en una tierra de abundancia y paz pero a la vez no dimensionamos esa maravillosa posibilidad que nos es dada.

En estos días de Pascua, donde rememoramos el perdón y la redención de Dios para nosotros, tengamos un tiempo para mirar en el equipaje que llevamos y podamos perdonar por todo aquello que no suma sino que más
bien nos resta paz, alegría y plenitud.

 

Finalmente la vida es un soplo, comienza y termina con una respiración. Inhalemos el perfume de las cosas buenas y exhalemos lo mejor de nosotros en cada paso del diario vivir.

 

Emilce Jacobchuk.

 

 

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