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Frecuentemente sucede que el ritmo a pesar de ser el eje vertebrador de  la música, queda como un misterio difícil de abordar en el área de lenguaje.

Se crea una disociación entre la partitura y la percepción auditiva q comúnmente llamamos “orejear”.

Ese es el desafío de los docentes y directores de orquestas, debido a  que están atravesados por las circunstancias diarias de los proyectos sociales.

 

A no desesperar!

Hay recursos valiosos para emparejar la percepción rítmica auditiva con la lectura musical.

El problema se presenta cuando queremos implementar los sistemas ordenados de los programas de estudio como en los  conservatorios, debido a que la estructura dinámica de la orquesta es mosaico, no lineal.

 

Entonces cómo resolvemos?

La orquesta trabaja por repertorio, y es importante que éste sea secuenciado y trabajado por contenidos planificados previamente.

Por esto expuesto dejo una secuencia metodológica  que puede servir para orientar la práctica a una solución.

 

1-Escoge los contenidos anuales.

2- Secuéncialos de acuerdo a las dificultades.

3-Arma el repertorio multinivel, de acuerdo a lo planificado.

 

Una vez q lo tienes, genera carteleras para las salas, donde hayan dos o tres compases con las dificultades a trabajar en la semana o quincena.

Arma fichas de trabajos con juegos, donde puedan repasar lo que se aprende.

Los ritmos seleccionados pueden ser trabajados en escalas, rimas juegos de percusión corporal, etc.

Cuando el niño lo encuentra en la partitura, ve algo q conoce desde la vivencia y puede aplicarlo como una ACCION PSICOMOTRIZ, Y FIJARLA EN ESA NUEVA ESTRUCTURA.

 

Prof. Emilce Jacobchuk.

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