Cierto día mi niña me dijo: “mami, yo no soy igual a ti”, y comenzó a enumerar las diferencias que tiene conmigo, que por cierto ¡son muchísimas!

 

Antes de sentir frustración por las diferencias citadas, me llevó a pensar en la “ley del espejo” que expresa: Lo que veo en los demás… es mi propio reflejo.

Necesitamos reflejarnos en otra persona para visibilizar nuestra propia imagen, y conforme sea la auto valoración que hayamos desarrollado, es como nos podremos ver a nosotros mismos.

 

En el quehacer docente, es probable que tus alumnos ejerciten el espejo contigo, aún sin decirlo.

 

  • Afino mejor o peor.
  • Toco las escalas a mayor o menor velocidad.
  • Estudio más o menos tiempo.
  • Interpreto mejor o peor determinado estilo.
  • Y todos los etc. que puedas imaginar.

 

Es importante que los adultos comprendamos estos procesos, y no sintamos que son realizados por mera competencia despectiva. He pasado por esta experiencia muchísimas veces, y celebro con alegría los logros de los mega músicos que un día pasaron por mi aula, con quienes compartí un tiempo importante de la vida.

 

Es maravilloso ver como los niños  talentosos superan a los propios maestros, avanzando y conquistando mayores desafíos que sus profesores.

 

Entonces, ¿cuál es nuestro rol fundamental?

 

Los  docentes somos como una escalera, por la que nuestros alumnos transitan para lograr los objetivos.

 

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Si falta el primer escalón, sería muy difícil empezar a subir. Si en el medio, no hay donde pisar nos estancamos, y si en la parte superior no hay escalones, nos perdemos el fin del proceso.

 

Seamos felices con el rol que tenemos en el universo musical. Intérpretes, arregladores, estudiantes, profesores, oyentes-receptores, todos tienen vital importancia!

 

 

Prof. Emilce Jacobchuk

 

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