Es muy probable que hayas visto a un director, o persona a cargo de un proyecto corriendo de aquí para allá.

¿Cuántas veces pensaste que esa persona tiene energía interminable?

 

Lo ves empezar y terminar actividades, sin pensar en cuanto le cuesta luego reponer esa energía invertida y los recursos que involucra en la construcción y logro del sueño que tiene en mente.

 

En realidad la misión más importante que tiene un líder, es potenciar los saberes y capacidades de cada integrante de su equipo.

 

Muchas veces el docentes se limita a dar lo que cree realizar bien, hasta que llega otra persona y le ofrece un desafío mayor en el que nunca se visibilizó, y resulta que al tomar el riesgo,  gana en experiencia y  crecimiento personal.

 

Ahí es cuando se enriquece verdaderamente la trama, porque un líder debe mantener la visión en todo tiempo, permitiendo que cada actor institucional logre brillar en su labor.

 

La suma de esos esfuerzos permite que se realicen proyectos innovadores, favorece la conquista de  nuevos horizontes y actualiza paradigmas en base a las modificaciones que se producen en el entorno social, al ser entendido como espacio dinámico de interrelaciones personales.

 

Un gran líder no es el que llega más rápido, sino aquel que conquista la meta en conjunto con el equipo a partir de los esfuerzos mancomunados de quienes lo acompañan en el desafío.

 

Me gustaría que dejes un comentario si has vivido una experiencia similar.

 

Con todo cariño, dedicado al equipo de Estimulación Musical Temprana, que en tiempos de pandemia, logra con los recursos disponibles en casa que miles de niños disfruten de la música.

 

Prof. Emilce Jacobchuk.

 

 

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