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MARZO, 2018

El Musicograma es una estructura  gráfica, compuesta especialmente para que el niño pueda comprender la forma musical, de una obra clásica o académica.

La partitura es un  medio formal de expresar  ideas musicales. Allí se encuentra la información integrada de manera específica, a través de   los códigos  del lenguaje, y en ocasiones son temidos  por los músicos que recién se inician.

Muchas personas no llegan a profundizar en los estudios musicales,  por  miedo a no comprender la grafía convencional, y terminan tocando por imitación o “de  oído”, como se dice comúnmente.

El Musicograma, es una instancia muy importante en la primera etapa de audiopercepción  musical, debido a que muestra con dibujos que representan objetos cotidianos, una idea musical concreta.

También puede evidenciar situaciones específicas del hacer diario, así como gráficos de animales, etc.

Poco a poco, se puede introducir al niño en los conceptos formales del lenguaje musical, sin suprimir la experiencia lúdica.  De  esta manera,  disfruta y comparte con sus compañeros, la alegría de descubrir nuevos modos de obtener la información concreta, que le brinda la obra musical.

Una composición  que me gusta mucho para trabajar con  Musicograma es: “El Reloj Sincopado” de Leroy Anderson. El tic tac del reloj que está presente en el tema musical, es un sonido habitual para los niños.

Lectura Recomendada  Niño Músico - Autoestima De Gigante.

Una idea interesante para desarrollar en la Orquesta Infantil, es que el Musicograma pueda ser elaborado  por los alumnos de cursos avanzados, pensando en los niños más pequeños.

Con una simple guía del docente, el alumno adelantado escuchará con atención la obra musical, y decodificará el mensaje que dicha obra le  transmite, para dejarlo plasmado en el  papel o  soporte digital.

La audiopercepción musical, es un proceso que lleva tiempo y madurez.

La clave es:

  • Realizar ejercitaciones simples.
  • Proponer audiciones amables para los oídos de los niños.
  • Usar gráficos entretenidos comprensibles.

 

Si logramos adaptar estas sugerencias a  las distintas etapas del desarrollo, obtendremos buenos lectores, que encontrarán luego en la partitura, un modo de expresar todo su ser.

 

Prof. Emilce Jacobchuk