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JUNIO, 2017

Lloras de risa, lloras por una causa juzgada injustamente, lloras de alegría por una noticia maravillosa, lloras por una desilusión, o lo que no podemos evitar… perder un ser querido.

Las lágrimas no denotan tu debilidad, muestran la entereza de tu corazón para conmoverte ante la felicidad, el dolor, o lo irreparable.

 

  • Desechan emociones tóxicas.
  • Fortalecen plegarias.
  • Alivian la pena.

Así como tú te conmueves con el llanto de un niño, a Dios le sucede con tus lágrimas, por eso las toma en sus manos como perlas y las atesora, consolando tu dolor.

Ellas tienen el poder de suavizarnos, regar emociones y sueños que como semillas, pronto germinarán.

No las guardes, no te prives de ellas. Déjalas correr, descansa para tomar fuerzas…y continuar caminando.

Emi.