12

MARZO, 2018

Cuando sientes el llamado de la música, algo despierta dentro de ti. Puede llegar como una suave brisa que se entrelaza en las entrañas, o como una tormenta feroz que no puedes frenar.

Cuando la música  llama, te envuelve un manto de misterio que estremece todo tu ser, y comienzan a activarse nuevas sensaciones, porque los sentidos se compenetran con ella.

Ella se afinca en seres sensibles, no  la condiciona tu apariencia física, ni tus posibilidades económicas, solo necesita un alma noble para fluir y contagiar a otros,  la emoción de compartir la vibración del corazón.

Si un día te alejas de ella, permite que camines  libremente por un tiempo, pero llega el día en que te convoca nuevamente.

En ese momento ríes, lloras,  sientes optimismo otra vez, y renuevas tu compromiso con la dedicación que  requiere.

Cuando la música es tu vocación, por más que inventes algo extraordinario, y busques miles de excusas para escapar, ella  encontrará la manera de que vuelvas… hablará con tu conciencia y  te relacionarás otra vez, con el mundo de ensueño que brinda en su extensa bondad.

…Para eso hemos venido, no la dejes.

Amo la música, Emilce Jacobchuk.

Dedicado a mis amigos que mantienen viva la llama en mí.

Lectura Recomendada  ¡Espera con Esperanza! La Vida Es Tu Sueño.